DIVERSIDAD (corporal, de género, de orientación sexual):

El término diversidad reconoce la pluralidad de corporalidades, identidades de género y orientaciones sexuales, sin organizarlas de manera jerárquica. Sin embargo, la diversidad sirve también para designar las razones por las cuales las personas ven atacados, menoscabados o negados sus derechos:
• Cuando se habla de diversidad corporal se alude a las variaciones que distinguen a las personas al nivel de su corporalidad. Cuando el cuerpo de las personas varía respecto de determinados estereotipos hegemónicos, las sociedades y sus instituciones suelen estigmatizar, discriminar y violentar a quienes encarnan formas consideradas inaceptables de diversidad corporal. Eso es lo que ocurre, por ejemplo, con los cuerpos intersex.

• Cuando se habla de diversidad de género se hace referencia a la multiplicidad de identidades, expresiones y experiencias de género entre las personas. Aquellas cuya identidad o expresión de género varía respecto de estereotipos hegemónicos suelen sufrir estigma, discriminación y violencia fundados en la diversidad de género. Eso es lo que ocurre, por ejemplo, con las travestis o con las mujeres consideradas “masculinas”.

• Cuando se habla de diversidad sexual se refiere a las distintas formas de relacionamiento sexual, emocional y afectivo a través de las cuales las personas se vinculan consigo mismas y entre sí. Cuando alguien manifiesta una sexualidad y/o un vínculo emocional-afectivo que contradice los estereotipos hegemónicos de su cultura, suele ser estigmatizada, discriminada y violentada debido a su orientación sexual. Eso es lo que ocurre, por ejemplo, con gays y lesbianas. A pesar de que al hablar de diversidad corporal, de género y sexual se incluyen todas sus manifestaciones, históricamente se ha tendido a particularizar y sustantivar la diversidad hasta transformarla en sinónimo de comunidad LGTTTBIQ- por ejemplo, cuando habla del “movimiento de la diversidad sexual”. Así, diversidad se usa en un sentido que politiza rasgos considerados minoritarios.

SEXO:

Conjunto de características sexuales (hormonales, cromosómicas, fisiológicas o anatómicas, entre otras) en función de las cuales se asigna una categoría de género -por lo general, varón o mujer-. Mientras muchas personas nacen con caracteres sexuales que se asignan habitualmente como femeninos o masculinos, otras personas nacen con características sexuales que varían del promedio femenino o masculino. Cualquiera sea el caso, el género en que cada persona se identifica no depende necesariamente de su sexo.

INTERSEX:

El término intersex refiere a todas aquellas personas cuyas características sexuales varían respecto del promedio femenino o masculino (incluyendo sus cromosomas, gónadas, genitales y otros rasgos corporales). Intersex también denomina a un movimiento político y es un término utilizado para calificar otros aspectos (por ejemplo, “el campo de estudios intersex”, “libro intersex o sobre intersexualidad”, “protocolos de atención intersex”). La intersexualidad no constituye una enfermedad, sino una expresión más de la diversidad corporal humana. Las personas intersex pueden tener cualquier identidad de género, cualquier orientación sexual y cualquier expresión de género. También suelen utilizar distintos vocabularios para definir y describir sus experiencias, incluyendo términos diagnósticos o culturalmente específicos. En todos los casos es fundamental reconocer y respetar el modo en el que cada persona intersex se identifica, incluyendo los pronombres que prefiere. Por ejemplo, se considera que hermafrodita es un término en desuso para nombrar a las personas intersex, lo que no impide que muchas personas se refieran a sí mismas como hermafroditas, por lo que esta definición también debe respetarse.

Identidad de género

• De acuerdo a los *Principios de Yogyakarta y a la Ley de Identidad de Género argentina, refiere a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente. Esta experiencia puede no corresponder con el sexo biológico asignado al nacer. La identidad de género incluye la vivencia del cuerpo y sus posibles modificaciones a través de medios médicos, quirúrgicos o de otra índole para adaptarlo al género tal y como la persona lo siente, siempre que se trate de intervenciones libremente elegidas. La identidad de género incluye también otras expresiones de género como son la vestimenta, el modo de hablar y los modales, entre otras.

*Los denominados “Principios de Yogyakarta” fueron declarados en el año 2007 con la finalidad de orientar a los Estados y a los diversos actores de la sociedad, sobre cómo debe aplicarse la legislación internacional de derechos humanos a las cuestiones de orientación sexual e identidad de género.

Cis y transgénero:

• El término cis se utiliza para designar a aquellas personas que se identifican en el sexo que se les dio al nacer. Este concepto fue creado y difundido por el movimiento trans, como un modo de efectuar dos operaciones políticas y discursivas críticas. Por un lado, poner en evidencia que las definiciones supuestamente universales de varón y mujer son también contingentes, parciales y marcadas por experiencias particulares. En este sentido, cis funciona como una referencia que permite visibilizar y desmantelar la distinción jerárquica entre varones y mujeres -a secas- y varones y mujeres trans. Por ello, el término cis viene a desnaturalizar el funcionamiento de un sistema opresivo y discriminatorio en el que las personas trans ocupan posiciones de inferioridad y exclusión (por ejemplo, en el acceso a la educación y al empleo). Así, cis se articula como cisexismo -es decir, la ideología que sostiene que las personas que no son trans (esto es, las personas cis) son y deben ser superiores a quienes no lo son (o sea, las personas trans) (Radi, 2015a). La oposición entre cis y trans proviene, entre otras fuentes, de la geografía -donde cis significa “de este lado” y trans significa “del otro lado”. Cuando se utiliza el término transgénero suele oponérsele el término cisgénero, con el mismo sentido que cis. Al nombrarse a una persona como cis no se hace afirmación alguna acerca de su expresión de género o de su sexualidad, y tampoco de su ideología. Ser una persona cis no significa ser cómplice del cisexismo, del mismo modo que ser una persona blanca no supone ser cómplice del racismo. Sin embargo, el uso del término cis permite visibilizar formas extendidas y fuertemente naturalizadas del privilegio, y constituye un llamado reflexivo a desmantelarlas a través de reconocerlo y enfrentarlo.

TRANS:

Término general que incluye a quienes se identifican en un sexo distinto al que se les asignó al nacer.
Trans puede funcionar como una identidad en sí misma (cuando una persona dice “soy trans”), como parte de una identidad más amplia (cuando alguien dice “soy una mujer trans”) o como un adjetivo que califica a una población, un acontecimiento o una posición política (por ejemplo, “la comunidad trans”, “la manifestación trans”, “el movimiento trans”). Las personas pueden identificarse como trans con independencia de su sexo legal, de su expresión de género y de si han realizado o no procedimientos quirúrgicos, tratamientos hormonales u otras modificaciones corporales. Si bien se considera que trans es un término omniabarcador, en muchas circunstancias es necesario distinguir entre distintas expresiones al interior del “universo” trans –por ejemplo, para reconocer la vulneración específica de la comunidad travesti o las demandas del movimiento transgénero, o la situación legal de las personas transexuales en un determinado país.

TRANSEXUAL:

Persona que se identifica en el sexo opuesto al que se le asignó al nacer y quien, por lo general, aspira a modificar algunas de sus características sexuales a través de tratamientos hormonales y procedimientos quirúrgicos. El término fue acuñado en el contexto de la psico-medicina, y fue utilizado durante la mayor parte del siglo XX como el modo paradigmático de comprender el “cambio de sexo” en los ámbitos de la ciencia, el derecho y la cultura. Su asociación con la regulación psico-médica y legal de la identidad y con el binario de la diferencia sexual también lo convirtieron en un término reapropiado y discutido por movimientos sociales y políticos a partir de los años ’70. A lo largo de la historia reciente el uso de “transexual” progresivamente ha caído en desuso, siendo reemplazado primero por transgénero y luego por trans como términos psico-médicos e identitarios.

TRANSGÉNERO:

El término transgénero fue creado por personas que, desde mediados de los años 70 se rebelaron contra la autoridad psico-médica y sus definiciones binarias, heteronormativas y patologizantes de la transexualidad. Durante las décadas del ‘90 y del 2000 fue utilizado como referencia general para todas las identidades y experiencias que hoy llamamos trans. En la Argentina, “transgénero” se asocia en general con una variedad de formas de vivir y expresar el género que subvierten el binario varón-mujer tanto a nivel identitario como expresivo y corporal.

TRAVESTI:

Persona que siente una discrepancia entre su género y el sexo que le fue asignado al nacer, el masculino. El término es de uso específico para el caso de los países del Cono Sur. En general, se entiende que las travestis expresan algunos aspectos asignados por la cultura al rol de lo femenino y realizan algunas intervenciones corporales con el objetivo de expresar esos rasgos (uso de siliconas y hormonas, entre otras). En tanto su origen está vinculado tanto al discurso psiquiátrico como al policial, travesti tiene una fuerte dimensión política. La persistencia de su uso obedece a una re-significación del término que está en estrecha relación con la memoria de las luchas llevadas adelante por el colectivo de travestis contra la persecución y la violencia institucional, especialmente la policial. Muchas travestis no se identifican ni como mujeres ni como personas trans.

ORIENTACIÓN SEXUAL:

Según los Principios de Yogyakarta, la orientación sexual se refiere a la “capacidad de cada persona de sentir una profunda atracción emocional, afectiva y sexual por personas de un género diferente al suyo o de su mismo género, o de más de un género, así como a la capacidad de mantener relaciones íntimas y sexuales con estas personas”. Es decir, refiere a la capacidad para sentir atracción sexual, emocional o afectiva por otras personas. En una visión no heterosexista de la elección sexual, como la que esta Guía promueve, esta orientación no se sigue del género de la persona. Así, la identidad de género no da cuenta de la orientación sexual, en tanto una persona puede haber sido asignada con un sexo femenino y sentirse y expresarse como varón y tener una preferencia u orientación sexual por una mujer o un varón. Esto desarma la pretendida coherencia entre aspectos como el sexo, el género y la orientación sexual, en tanto de un determinado sexo no se sigue necesariamente un determinado género ni orientación sexual: tener un sexo femenino no determina la vivencia y expresión del género como mujer, así como tampoco sentirse y expresarse como mujer supone que se elija a un varón como compañero sexual.


HETEROSEXUAL:

Persona que se relaciona sexual y afectivamente con personas del sexo “opuesto” (por ejemplo, varón para el caso de la mujer y mujer para el caso del varón). La heterosexualidad no es monolítica y existen muchas maneras distintas de vivirla -por ejemplo, diferentes modos de relacionamiento (como relaciones heterosexuales monógamas, abiertas, poliamorosas, entre otras) y distintas formas de atracción heterosexual (personas de edades diferentes, cuerpos distintos, identidades y expresiones de género diversas, etc.)

LESBIANA:

Si bien la definición más común es aquella que identifica a las lesbianas como mujeres que sienten atracción sexual, emocional o afectiva por otras mujeres, muchas lesbianas no se identifican como mujeres y asumen el lesbianismo como identidad personal y política. En este sentido, el término lesbiana designa un número inmenso de historias de vida, corporalidades, sexualidades y expresiones de género.

GAY:

varón que siente atracción sexual, emocional o afectiva por otros varones y que tiende a elegir a estas personas como pareja afectiva y/o sexual. Sin embargo, un varón no es gay por tener una relación ocasional con otro varón, ya que la identificación como gay refiere también a una identidad política. Algunos varones que sienten atracción sexual y/o afectiva por otros varones se identifican como varón homosexual. Resulta fundamental recordar que cualquier forma de denominación utilizada por varones gays para auto-referenciarse debe ser respetada, ya que es el término elegido por la persona para nombrarse a sí misma. En tanto ser gay es una orientación sexual, hay tanto varones cis gays como varones trans gays.

BISEXUAL:

Persona que siente atracción emocional, sexual o afectiva por personas de su mismo género o de diferente género, y/o que mantiene relaciones afectivas y/o sexuales con ellas. La bisexualidad ha sido y es frecuentemente estigmatizada como una suerte de opción sexual “sin opción”, es decir, de un “vale todo” en lo que atañe a la elección sexual. Así, la bisexualidad es objeto frecuente de estigmatización cuando se la asocia con la indecisión en el terreno sexual. Junto a su invisibilización como una orientación sexual válida como cualquier otra, resulta necesario evitar estas representaciones negativas.

PANSEXUAL:

Persona que se siente sexual y/o afectivamente atraída hacia otras personas sin tener en cuenta su género, es decir pueden ser hombres cis, mujeres cis, personas trans o no binarias.

HETERONORMATIVIDAD O HETEROSEXUALIDAD OBLIGATORIA:

Es un sistema que busca anudar el sexo-gé- nero-deseo-práctica sexual (Butler, 2001) de forma continua y coherente, presuponiendo una forma única de vinculación (a un sexo femenino corresponde un género femenino y un deseo y prácticas sexuales por el sexo/ género socialmente considerado “opuesto”, es decir, el masculino). Al hablar en términos de régimen heterosexual, heteronormatividad (Warner, 1991), heterosexualidad obligatoria (Rich, 1980), heterosexismo o nociones afines, este trabajo se hace eco de consideraciones de larga data en el marco del movimiento LGTTTBIQ y femi-nista y de los debates académicos sobre la temática. En efecto, la heteronormatividad o heterosexualidad obligatoria (la imposición de la norma heterosexual a todos/as) tiene en la diferencia sexual su eje estructurador. Así, la diferencia entre varón y mujer (distinción que se considera enraizada en la corporalidad de la persona y luego socialmente elaborada) constituye en la heteronormatividad un escalón fundante de la identidad de género y de la posibilidad de deseo y prácticas sexuales con otro género “opuesto”. Las identidades y prácticas de género y sexualidad que no reproducen la norma heterosexual en general son entendidas como identidades y prácticas de sexo y género no heteronormativas.

QUEER:

Originalmente usado en contextos anglosajones para denominar peyorativamente a las personas homosexuales, fue asumido durante la década del ’20 y ’30 por grupos gays para autodenominarse y visibilizar su orientación sexual (Área Queer, 2007), y más tarde apropiado en Latinoamérica. Actualmente el término ha adquirido un contenido fuertemente político y vinculado en general a la disidencia sexual, especialmente desde la década del ’90, cuando hubo una fuerte articulación, sobre todo en los países del norte, entre las luchas por las demandas por el reconocimiento de la identidad de gé- nero y la orientación sexual, y la respuesta de los Estados a la problemática relacionada con el VIH/SIDA. Además, “queer” es utilizado por muchas personas que no sienten una coherencia entre su sexo y el género que asumen socialmente, toman una oposición ideológica contra el binarismo hegemónico (varón-mujer) y tampoco se identifican con un determinado género, ni se orientan sexualmente de forma continua, sostenida o exclusiva, hacia un género socialmente considerado “opuesto”.

Fuentes:
1. Asociación Colectivo 108. Posadas Misiones. Colaboración especial del Lic. Hernán Vidales.
2. Defensoría del Púbico de Servicios de Comunicación Audiovisual.
3. Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable.

BY:

yaninalopez1989@gmail.com

Egresada de la Tecnicatura en Comunicación Social,tesista de la licenciatura en la FhyCs de la UNaM. Feminista y militante por los Derechos de la diversidad sexual y corporal, integrante...

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