HOY,  IDENTIDADES,  NACIONALES

Ley de Identidad de Género: A 8 años de su sanción

Se cumplen ocho años de la sanción de la Ley 26.743 que establece el derecho al reconocimiento de la identidad de género de todes les argentines.

 

El 1° de Diciembre del 2011 la Cámara de Diputados de la Nación argentina aprobó el proyecto de Ley de identidad de género con 167 votos a favor, 17 en contra y 7 abstenciones. Así la propuesta obtuvo la media sanción por parte de les legisladores nacionales. Tuvieron que pasar 5 meses para que el derecho por la identidad de género llegara formalmente a la Cámara Alta. Allí en un debate que contó con 25 oradores, el proyecto se transformó en norma a través de 55 votos a favor y una sola abstención.

Así la Ley N° 26743 sancionada el 9 de mayo del 2012 nació para legitimar a estas identidades y recrear un marco de derechos que batallara con un contexto cultural patologizante para las mismas. La norma fue el resultado de un largo proceso social de lucha en el que la militancia de personas trans visibles como Claudia Pía Braudacco, LohanaBerkins, Marlene Wayar y Alejandro Iglesias, entre otres, fue clave para la sanción. La historia de Iglesias alcanzó visibilidad  en el reality “Gran Hermano” emitido durante el  2011 pues instalaba en la agenda mediática a las identidades trans, las cuales en el 2010 ya  habían conformado  el Frente Nacional por la Ley de Identidad de Género, integrado  por quince organizaciones de diversidad sexual que trabajaron incansablemente hasta lograr su existencia.

Ley inicia su escrito en el artículo N° 1 y 2° explicitando el derecho a la identidad de género, entendiendo a la misma como la “vivencia interna e individual del género el cual puede corresponder o no con el sexo biológico asignado al nacer, incluyendo la vivencia personal del cuerpo”. De este modo toda persona tiene el derecho de ser quien desee ser de acuerdo a su autopercepción y a elegir su nombre de pila, más allá de su apariencia, expresión de género ó si haya hecho formalmente o no el cambio de la denominación en el documento nacional de identidad (DNI).  Esto último también se encuentra explicitado en el artículo N° 3 y 4 de la norma:

Artículo 3º.- Ejercicio. Toda persona podrá solicitar la rectificación registral del sexo, y el cambio de nombre de pila e imagen, cuando no coincidan con su identidad de género autopercibida.

En efecto toda persona  que desee realizar alguna modificación corporal de acuerdo a su identidad de género y/ó que precise de alguna prestación médica para ello debería tener garantizado el acceso total al mismo sin ningún tipo de inconvenientes.

Así toda persona transexual, travesti, transgénero o no binaria debe tener garantizado su identidad de género, plasmarlo oficialmente en su DNI si así lo desea, ser nombrado/a de acuerdo a su nombre de pila, poder tener total cobertura en las prestaciones médicas, pero también debe poder ser tratado/a dignamente. Aspecto que se declara a través del artículo 12 de la Ley pero que más allá de ella, depende del respeto y el accionar de cada une de nosotres.

A ocho años de la sanción de la Ley 26.743 , sus diversas identidades se unen para reclamar la ejecución del proyecto de Ley de inclusión laboral trans Lohana Berkins, presentado en el Congreso de la Nación por la Liga LGBTIQ+ de las provincias. El acceso al mundo laboral,  sigue siendo el mayor reclamo de la población trans y no binaria ya que los prejuicios y la discriminación priman en los empleadores a la hora de elegir personal.

El 80%  de la comunidad trans no cuenta con trabajo formal y más del 70% no termina sus estudios secundarios. Estos datos fueron brindados por el INDEC en el año 2012. Más preocupante es que la esperanza de vida es de 35 años. Pese al avance en equidad de género en el país, todavía hay una deuda pendiente con la comunidad trans y no binaria argentina.

 

Texto: Yanina Lopez, Tatiana Dallabrida.

Ilustración: Melo Dibuja

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